Cómo hablar del abuso con tu psicólogo.

Algunos de los casos más complejos que pueden acudir a consulta son aquellos que tienen que ver con situaciones de abuso.

Por eso, siempre que alguien decide hablar de sus episodios de agresión en terapia debemos sentirnos agradecidos porque la persona nos haya elegido para contarlos y buscar estar a la altura. Para algunos, es la primera vez que lo dicen en alto. Enfrentándose a oírse hablar de los secretos con los que se condenaron a cargar en silencio durante muchos años. La profunda responsabilidad de cuidar cada historia, a cada persona, cada secreto sobre todo cuando deja de serlo, el dolor, es lo más importante sobre todo al principio. Sesiones complejas, delicadas, muy cuidadas y probablemente determinantes en el rumbo que tome la relación con la vivencia traumática del paciente a partir de entonces. ¿Qué hacemos en ellas?

Lo primero, esperar a que la persona se encuentre suficientemente cómoda como para hablar. A veces percibimos, desde el principio y tras los ojos o los gestos que vemos, que detrás hay una historia de mucho dolor, Pero no es hasta que la persona construye un umbral suficiente de comodidad, confianza y sensación de protección, cuando debe abordarse. Recuerda que el pudor con el que nos relacionamos con nuestros secretos, nos pone difícil el trabajo con ellos.

En ocasiones pasan varias sesiones hasta que la persona siente el ambiente lo suficientemente tejido, construido y sólido como para hablar. Tal y como suena, como si se fueran poniendo hebras de lana en cada encuentro hasta que la solidez que adquiere la red permite tumbarse en ella sin miedo a caer. Por eso es importante que nunca te precipites antes de contar tu historia y elijas exactamente cuándo hacerlo y con quién. Y por otra parte por eso es esencial que los profesionales nunca nunca forcemos el testimonio.

También hay que dar un lugar para las dudas.Qué va a pasar ahora, cómo me voy a sentir, qué va a cambiar, y sobre todo, qué va pasar con mi secreto y con volver a haberlo activado en mi mente, tengo miedo, ¿No era mejor el silencio? ¿Podré con ello?”. Trabajar todas estas cuestiones es clave para dar el acompañamiento que corresponde y lograr resultados exitosos en el tratamiento del trauma.

Cuando comenzamos el recorrido de la verbalización de la vivencia traumática, puede ocurrir que recuerdos e imágenes que estaban bloqueados en la memoria se activen. Recuerda que el bloqueo de recuerdos es una estrategia de supervivencia para evitar convivir con contenidos destructivos. La mente lo usa para eso, para que el dolor no la destruya. Pero este mecanismo que funciona de forma tan aparentemente efectiva, no logra contener las consecuencias que sufrimos al haber experimentado la vivencia en cuestión. Hay que sacarlo, elaborarlo, integrarlo y seguir adelante con ello trabajado.

Además, elaborar correctamente la narrativa de la vivencia de abuso para sustituir la culpa por análisis, dar orden a la mente, y desbloquear otras emociones como la pena, la rabia, el miedo o la angustia, completan el camino hacia el equilibrio.

Generalmente es importante intercalar sesiones destinadas a otros frentes. Cuando compartimos la vivencia de abuso, la terapia debe dar treguas y ajustarse a los tiempos que necesite la persona. De hecho, pueden pasar varias sesiones desde que la persona lo cuenta hasta que pueda continuar trabajándolo, o que necesite sesiones de otras temática para rebajar en nivel de presión y garantizarse la colocación del contenido sin apretar demasiado al sistema mental.

El objetivo no es perdonar, no es olvidar. Es integrar el trauma y colocarlo en un lugar donde no necesitemos el bloqueo como herramienta de supervivencia, donde el silencio no sea la única opción para seguir adelante. Un lugar en nuestra mente donde se ubique sin dañarlo o condicionarlo todo, sin afectar filtrándose hacia nuestras vivencias actuales pero entendiendo lo vivido y sintiendo control sobre nuestra historia.

Recuerda, solo el 2 por ciento de la población infantil habla del abuso intrafamiliar. Debéis saber que tendréis siempre todo ni compromiso, esfuerzo, respeto y cuidado. Hasta la última palabra que decidáis contarme.

Alba Calleja. Psicóloga.

635961102

albacallejapsicologa.com

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