BLUE SUNDAYS: La depresión de los domingos por la tarde…

Es casi matemático. A partir del mediodía del domingo, comenzamos a meternos en un bucle de melancolía, tristeza y oscuridad, que suele cargarse absolutamente los últimos coletazos de nuestro legítimo tiempo de descanso del fin de semana. Pero, ¿por qué nos ocurre esto?

Los procesos de anticipación son los responsables de que, los domingos por la tarde, estemos más conectados con los inciertos devenires de la semana que se viene, que con el disfrute de las últimas horas de libertad.

Empezamos a ver venir desde el miedo lo que nos espera, y nos sentimos abrumados ante su inminente e innegociable llegada.

El cerebro, busca desesperadamente el control hacia lo que vendrá, y comienza a entrar en contacto con hipótesis dramáticas de cómo será lo que nos ocurrirá, el trabajo que tendremos que hacer, las dificultades que nos encontraremos, y todo desde un estado relativamente desconectado del ritmo de la semana, sin estar en harina, lo que hace poco fiable y sesgada la tendencia trágica con la que cocemos estos pensamientos.

¿Cómo gestionar esto?

  • Hay que hacer competir lunes y domingo.

Y aunque gane el lunes en peso y presencia en nuestro pensamiento, la clave es poner resistencia y no entregarnos al efecto “blue Sunday” sin reservas.

Luchar por conectar con el aquí y ahora se vuelve relativamente más fácil si generamos contenido y desafíos que obliguen a nuestro sistema operativo a trabajar en el presente. Así que en primer lugar, no dejes demasiado libre tu tarde del domingo o no tendrás material que haga competir con las proyecciones mentales hacia el lunes…

  • Cánsate para descansar.

Muchos dormimos peor los domingos. Es difícil relajarse lo suficiente como para alcanzar un sueño reparador viendo venir la semana a la vuelta de la esquina. Por eso sería interesante hacer algo que nos canse y conectándolo con el punto anterior, que nos dé contenido que procesar. Por ejemplo intentar entrenar o salir a caminar por la tarde para acceder al descanso de una forma más directa por la noche.

Es importante empezar la semana lo más descansado posible, si vamos a ir a la guerra que sea en las mejores condiciones.  Así que vete pronto a la cama. Eso sí, no hay peor cosa que obsesionarse con dormir cuando uno no lo logra. Por lo tanto y en último caso, si no te duermes, no desgastes más recursos energéticos desesperándote y aprovecha simplemente la horizontalidad de la cama para al menos descansar algo desde la quietud…

  • Programa algo agradable que pueda hacerse el lunes.

Con esto buscamos contrarrestar el pensamiento absoluto de sufrimiento que vemos llegar con el comienzo de la semana en bloque. Algo rico para desayunar, hace el lunes un poco menos lunes, porque sensorialmente vamos a procesar algo agradable, y eso por poco que sea, ya abre una grieta en el todo negativo. Escoge ropa que te haga sentir bien, estrena algo, reserva una peli para la noche que te guste…busca como sea un “por lo menos…”

  • Favorece la parte útil de la anticipación.

Deja las cosas preparadas, el menú ojeado, la agenda revisada, los problemas detectados y las estrategias de gestión planteadas. Si vamos a asomarnos al drama, vamos por lo menos a darle un sentido útil que nos favorezca la sensación de control y orden sobre lo que viene. Negocia contigo mismo que ese acercamiento sea corto, “tan solo 30 minutos de anticipación”, para controlar que el pensamiento no se vuelva rumiativo, dramático y que incorpore peso lejos de aligerarlo.

Difícilmente vamos a convertir las tardes de los domingos en algo plenamente feliz, pero no es lo mismo luchar contra nuestras tendencias e intentar reducir el impacto de la melancolía y el agobio, que entregarnos a ellos. Así que a por ello, recuerda este post en tu próximo tramo final del fin de semana y que tengas un menos infeliz domingo.

Alba Calleja. Psicólga.

635961102

albacallejapsicologa.com

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