¿Tenemos los psicólogos la verdad absoluta sobre las cosas?

Parte de la labor del psicólogo es acompañar a la persona hacia enfoques variados, maneras diferentes de ver y entender las cosas para poder completar la realidad de visión que necesite o para abrir la reflexión hacia otras perspectivas, algo que no siempre logramos solos.

Los psicólogos no poseemos la verdad absoluta sobre nada, pero sí conocemos cuestiones técnicas y conocimientos científicos basados en el estudio de la conducta humana, que pueden dar lugar a un nivel de análisis objetivo y técnico que, desde la vivencia en sí misma, el sufrimiento, el desconocimiento, la emoción o el caos no se suelen dar.

Así, desde la terapia, la persona puede cuestionar sus esquemas de pensamiento y comportamiento o bien para mejorarlos, o bien para modificarlos, o bien para reafirmarlos.

¿Por qué mi psicólogo me lleva la contraria?

Respuesta corta: Para hacerte pensar.

Respuesta larga: El objetivo de la molesta dinámica de confrontar tus ideas es generar reflexión. El hecho de profundizar en los porqués de los pensamientos y las reacciones, el análisis de nuestros motores de movimiento vital y el cuestionamiento de todo lo que damos por hecho en nosotros y en los demás, da lugar a un estilo de pensamiento mucho más elaborado, más entendido por la persona y que genera un incremento en la sensación de control sobre quiénes somos y cómo nos comportamos. Hacer un análisis sobre nuestras decisiones nos coloca en una posición de conocimiento y da fiabilidad a nuestro criterio.

Opinión o técnica.

A veces planteamos cuestiones que no tienen una naturaleza de opinión, sino que buscan hacer un estudio y crear una orientación con un valor técnico sobre la conducta humana y el caso concreto de quien tenemos delante. El profesional puede acompañarte a conocer qué hay debajo de la lógica, de los impulsos, cómo funciona un cerebro y cómo se crean los comportamientos.

La idea es pasar por encima de lo que vemos claro en un momento dado, por una mezcla de emociones, impulsos, a veces ilusión y otras dolor, y entender que lo que nos mueve realmente no es ninguna verdad absoluta si no una curiosa mezcla de nuestra propia naturaleza, nuestra historia vital, las bases antropológicas de los humanos, elementos bioquímicos que rigen las reglas del cerebro como órgano…

Ahí la opinión realmente es más conocimiento que otra cosa.

Cómo encajar conocer otros enfoques con el mío.

Una vez recibida la información que completa mi enfoque, y cuestionados los porqués del mismo, la idea es integrar todos los elementos con la perspectiva previa de la que partía la persona. Conciliar la confrontación con nuestro esquema previo y ver qué parte sobrevive, qué parte debo modificar, qué me apetece cambiar y con qué me quedo. Como quien hace una mudanza a un nuevo hogar y decide cuidadosamente qué se lleva y qué deja atrás porque, ahora que lo piensa bien, eso ya no le representa o no quiere que lo haga.

El resultado final sólo busca ser una versión más elaborada del comienzo, una forma menos automatizada y más escogida del mismo hecho de ser en el mundo. A veces, sólo reflexionar sobre otras maneras de enfocar las cosas es suficiente sin tener que cambiar por completo lo que pensamos. Otras veces, nos encontramos (desde la honestidad que nos da ese análisis), con grandes trampas del cerebro que toman forma de opinión, justicia o aparente lógica, y que piden ser modificadas a gritos para organizar la mente y el mundo de la persona.

¿El objetivo real? Buscar la seguridad desde dentro y no desde fuera, afianzando los esquemas de pensamiento, mejorándolos desde la crítica, el análisis y el conocimiento, crear un método honesto de pensar, sentir, decidir y vivir… ¿No es un objetivo realmente apasionante?

Alba Calleja. Psicólga.

635961102

albacallejapsicologa.com

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