Cuidado con la autoayuda.

Buscamos respuestas. Va en nosotros (sobre todo en unos más que en otros), la necesidad de conocer lo que nos pasa y no conformarnos con sufrirlo. Ahora más que nunca, la corriente de persecución por el bienestar nos hace vulnerables a la búsqueda desesperada de respuestas.

El problema es que no siempre acudimos a las mejores fuentes de información para resolver estas cuestiones. Hoy hablamos de la autoayuda y sus peligros.

Necesito entender qué me pasa.

Generalmente la intriga, las ganas de saber y la necesidad de entender suelen ser las fuerzas que nos llevan a la autoayuda como moscas que van a la miel atraídos por su aparentemente inofensiva dulzura. Cuando surge en nosotros la idea de querer ir más allá de lo que nos ocurre para lograr controlarlo y modificarlo, solemos volvernos impacientes y ansiosos. La tormenta perfecta para que las soluciones fáciles nos apetezcan más que nunca. El contenido de autoayuda responde a esta necesidad imperiosa con promesas de resolver de forma sencilla nuestros conflictos internos. Pero no lo hace. De hecho, suele enmarañar nuestros pensamientos más que otra cosa y termina por responsabilizarnos de no resolver lo que nos describe por no esforzarnos suficiente. Demasiado general, demasiado simplista, demasiado universal, demasiada culpa.

La culpa.

En situaciones de vulnerabilidad, podemos caer en el peligro de hiper responsabilizarnos de lo que nos ocurre desde el sentimiento más profundo de fracaso y la conexión más reduccionista entre lo que nos pasa y lo que permitimos o nos merecemos. Hay que ir más allá. A menudo solo somos un factor más en el conjunto de variables que constituye la realidad humana, y no siempre tenemos tanto poder como nos gustaría ni en la aparición de problemas ni en la llegada de las soluciones o los cambios.

La autoayuda suele poner el foco de la responsabilidad de los porqués en la persona que la consume. Y eso tiene un efecto contraproducente llenando de culpa y sensación de frustración al que no consigue resolver sus problemáticas por aparentemente poco menos que la falta de disciplina y compromiso.

La terapia vs. La autoayuda.

En terapia, estudiamos juntos el esquema cognitivo, conductual, ambiental, social y biológico de cada persona y trabajamos con todo ello. Es decir, hacemos el puzle completo de cada vida para entender a qué cuestiones responde su realidad. La conexión entre todas esas variables, junto con las vivencias biográficas y su impacto y las tendencias naturales de comportamiento y gestión de cada persona, requiere un trabajo tan profundo y completo, que de ninguna manera puede ser sustituido por una sucesión de frases hechas, poco concretas y poco conectadas con la verdadera realidad de la persona, plasmadas en páginas bajo títulos aparentemente inspiradores.

En autoayuda lo que solemos encontrar son dogmas generales en los que de forma universal la mayor parte de las personas pueden verse reconocidos. Y ahí reside todo su sentido. Te cuentan cosas que te suenan y que de alguna u otra forma puedes adaptar a ti. Pero no olvides que deja fuera las cuestiones particulares de la realidad concreta de la gente, donde residen verdaderamente sus causas y efectos. Una suerte de sucedáneo de ideas que satisface una parte muy superficial de nuestras preguntas, pero a lo que nos volvemos casi adictos en momentos de malestar.

El peligro.

Los peligros que se derivan por lo tanto de hacer un viaje sin orientación profesional hacia nuestras inquietudes y problemáticas es que este contenido nos confunda, que nos lleve a mezclar preguntas y respuestas, que no sepamos qué hacer con lo que encontramos, abriendo melones peligrosos y quedando condenados a la rumiación de los mismos. Que no coloquemos en orden y bajo el análisis correcto las piezas que encontramos en la revisión de nuestra vida. Que nos culpemos o nos obsesionemos con las soluciones y el compromiso de cambio en una especie de huida hacia delante. Que nos impermeabilicemos al mensaje terapéutico para cuando verdaderamente queramos incorporar el recurso adecuado tras un tiempo de confusión y mala convivencia con estos contenidos…

Por todo esto, no dudes en acudir a un espacio terapéutico profesional y legalmente homologado para resolver las cuestiones que estén afectando de forma negativa a tu realidad. El trabajo bien hecho se hace en otro lado y de otra forma.

Alba Calleja. Psicóloga

albacallejapsicologa.com

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