El pensamiento por capas.

Podemos entender que nuestro pensamiento funciona por capas. Diríamos que en función de los recursos atencionales que dirigimos a cada estrato, y del contenido que se genera y se trabaja en cada sedimento, reconocemos esas diferentes capas tan distintas a veces entre sí.

Como en el suelo, hay capas más profundas y otras más superficiales, en nuestra conciencia también se crean diferentes pensamientos de distinto nivel de profundidad. Vamos a analizar unas cuantas de esas capas; quizá identifiques que pasas demasiado tiempo en alguna de ellas…

LA CAPA MÁS SUPERFICIAL.

Aquí se trabaja la conexión con la vivencia inmediata. El cerebro se dedica al procesamiento de estímulos en la memoria a corto plazo. Es decir, lo que está viviendo, lo está procesando. Esta conciencia es la del aquí y ahora.

Realmente hay personas que tienen dificultades a la hora de quedarse en esta capa de pensamiento y conectar con el momento. A estas mentes, les cuesta disfrutar y tienden a ir más abajo, a lo reflexivo. También hay otras personas que quedan atrapadas en esta capa, incapaces de ahondar, de profundizar,  a veces por miedo a lo que puede haber ahí abajo…

POR DEBAJO.

En este punto trabajamos lo que estamos pensando pero no decimos en alto.

Diríamos que el material consciente aquí, es aquello que estoy procesando a medida que estoy viviendo. Mi sistema de percepción incorpora la información inmediata y empieza a clasificarlo, darle opinión, sentido e interpretación. Las conclusiones que saco en ese momento dan lugar al comportamiento inmediato, a la gestión que hago de esa situación, y cómo me  siento en ella.

En este punto, las personas a veces mostramos un comportamiento que poco tiene que ver con lo que estamos pensando realmente. Es una capa curiosa, y muy característica del comportamiento social y de la adaptación a las personas con las que interactuamos. El problema suele darse cuando la diferencia entre lo que acumulo y lo que expreso es tanta como para condenarnos a la frustración…

UN POCO MÁS ABAJO.

La reflexión. Esta es la capa más existencialista, más pensada, aquella en la que bajo tanto que llego a cuestionarme el sentido del momento que estoy viviendo, su significado, mi yo en él, el porqué de todo…

Algunas personas tienden tanto a vivir bajando a esta capa, que pierden su capacidad de conexión con lo inmediato, del disfrute, de la trivialidad, deformando además sus vivencias al hiperreflexionarlas y pensar demasiado en ellas hasta que pierden todo su sentido…

AÚN MÁS PROFUNDO.

La introspección… La profundidad… La parte de mi mente que ya queda bastante lejos de la superficie, donde trabajo más con el pasado o el futuro porque estoy tan abajo que no incorporo material o información sobre el presente. Una capa útil para la reflexión sobre la vida y el yo pero peligrosa si bajas demasiado o por mucho tiempo a ella.

Aquí hay una desconexión manifiesta. Y hay personas que por diferentes dolencias viven en ella. Ocurre en casos de depresión mayor y trauma, por ejemplo. Y es importante trabajar en el rescate a esa persona de la oscuridad que hay ahí abajo…

LA ÚLTIMA CAPA.

La del subconsciente. Aquí reside la fuerza de nuestro instinto. La versión más primaria del yo. La más oscura también, profunda, difícil de conocer, de entender, de dominar y de procesar.

Las reglas de pensamiento son diferentes en esta capa frente a las anteriores. Siendo de difícil acceso y ocultándose en ella partes de nuestro yo que no siempre llegamos a conocer del todo…

Efectivamente, como en el suelo, con sus estratos y las particularidades de cada uno, nuestra mente, nuestra conciencia y nuestro pensamiento se distribuyen en esas curiosas capas. ¿Sabrás identificar en cuál te encuentras en cada momento a partir de ahora?

Alba Calleja. Psicóloga.
635.961.102
albacallejapsicologa.com

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